[Intro] Treinta y ocho ovejas bajan por un camino sin relevo. [Verse 1] Mi padre contó trescientos veinte cuando este monte daba pan. Yo aprendí nombres, enfermedades, cómo una nube iba a cambiar. Ahora el precio llega de lejos, la norma cambia en la capital. El lobo entiende estas colinas; el formulario, mucho menos más. [Chorus] Éste es el último rebaño que vuelve andando al corral. No porque falte tierra en el valle, sino porque nadie la puede heredar. No lo fotografíes sin mirar: cada oficio pesa lo que calla. [Verse 2] No estoy en contra de los molinos, los veo girar desde el pinar. Pero la energía cruza estos campos y aquí la factura sigue igual. Mi hija trabaja en Zaragoza, mi nieta empieza a caminar. No voy a pedirles que regresen a una promesa sin hospital. [Chorus] Éste es el último rebaño que vuelve andando al corral. No porque falte tierra en el valle, sino porque nadie la puede heredar. No lo fotografíes sin mirar: cada oficio pesa lo que calla. [Violin Solo] [Bridge] Clara sostiene la grabadora, yo dejo al viento contestar: No basta amar una tierra para poder vivir de trabajar. [Final Chorus] Éste es el último rebaño, no quiero un museo pastoral. Quiero un acuerdo, agua y futuro, un precio justo y relevo real. Éste es el último rebaño que cruza el puente al regresar. Mientras sus cencerros suenen, este oficio todavía habla. [Outro] Cierro la verja. Cuento despacio. Treinta y ocho. Ninguna más.